Palabras de la Dirección

Quiero agradecer en primer lugar a Dios, fuente de infinita misericordia y de espléndida sabiduría y a nuestra amadísima madre, María de la Merced y corredentora en esta gran obra de amor liberador que emprendiera Pedro Nolasco y que para gracia nuestra, este año celebramos jubilosos, ochocientos años de presencia en el mundo; gracias, por la oportunidad de ser parte de esta gran familia mercedaria.

 

En segundo lugar, expreso mi compromiso de trabajar con responsabilidad, sencillez y humildad la tarea encomendada, teniendo presente que nuestra vocación de maestros es una vocación que requiere de entrega, servicio y acompañamiento en el día a día a nuestra principal motivación: nuestros queridos estudiantes.

 

A los padres de familia, primeros e insustituibles educadores, gracias por la confianza depositada en nuestra comunidad educativa cervellina y coadyuvar en la formación integral de sus hijos, y no olviden que los necesitamos para que estén atentos al desarrollo de su vida académica y emocional de sus hijos, pues nuestra misión de educación evangelizadora ha de ser en colaboración con ustedes.

 

Además, debo dirigirirme a quienes son nuestra razón de ser, a quienes conquistan nuestros corazones con su sola presencia y son los protagonistas en nuestra labor docente: mis queridos estudiantes, quiero comprometerlos a mantener vivo sus sueños, vitalidad y optimismo que se necesita para enfrentar con éxito cada proyecto que realicemos.

 

A nuestros amigos docentes, cuyo papel no se reduce solo a un dictado de clases, sino por el contrario, tienen la tarea de acompañar a nuestros estudiantes en el proceso de autoformación y hacer que ellos se comprometan en el logro de sus aprendizajes.

 

Animémonos juntos, a iniciar este año con alegría, dedicación y cogidos de la mano de Cristo Redentor, pues todos estamos comprometidos en garantizar, desde el primer día de clases que sea un experiencia grata, interesante y segura para que todos los niños y adolescentes aprovechen al máximo el encuentro con sus maestros.

Hoy inicia una nueva aventura llena de muchos proyectos, retos, pero también oportunidades, a partir de hoy, escribiremos una nueva página donde cada integrante de esta familia aporte bajo los principios mercedarios al logro de una educación integral y liberadora.

 

Finalmente, debemos encomendarnos al todopoderoso y a nuestra Santísima Madre de la Merced y Santa María de Cervelló, para que nos acompañe y derrame su bendición en cada paso que podamos dar y recalcar que educar en la libertad nos permite conseguir la madurez humana, a fin de que nuestros destinatarios puedan realizarse en forma consciente, crítica y creadora.